La cifra que suena bien
Sin fuentes fijadas, un modelo no se calla: rellena. Y lo hace con el aplomo de quien acaba de comprobarlo. El importe es plausible, el porcentaje cuadra, y ninguno de los dos está en ningún sitio.
Del archivo al entregable
ScriptorIA redacta informes, ofertas, fichas técnicas y tablas con la documentación que tu organización ya tiene. No las escribe de cero: las recompone. Y deja cada sección anclada al documento del que salió, para que revisarla sea leer y no volver a rebuscar.
Lo que ya te cuesta
Una memoria justificativa se arma con cuarenta ficheros repartidos en cinco carpetas. Antes de escribir la primera frase ya se han ido dos o tres días en localizarlos, abrirlos y copiar de ellos. Y cuando por fin está redactada, alguien la lee con lupa: el que firma responde de cada cifra. Generar prosa dejó de ser difícil hace años; lo difícil sigue siendo esto. Ahí se cae el noventa por ciento de lo que hoy se llama «IA para documentos».
Sin fuentes fijadas, un modelo no se calla: rellena. Y lo hace con el aplomo de quien acaba de comprobarlo. El importe es plausible, el porcentaje cuadra, y ninguno de los dos está en ningún sitio.
Peor que inventar el dato es inventarlo y colgárselo a un documento que sí existe. La referencia es impecable. El número, no. Y quien revisa abre el PDF, no lo encuentra, y ya no se fía de las otras cuarenta páginas.
Lo que ningún documento dice, un modelo suelto lo afirma igual. «Todos los indicadores comprometidos se han alcanzado» es la frase más cara que puede aparecer en una justificación —sobre todo cuando la celda del cuadro está vacía.
ScriptorIA no escribe mejor que tu mejor técnico —ni le quita la última lectura—. Le quita las dos cosas que no debería estar haciendo: buscar de dónde sale cada dato y volver a teclear lo que ya estaba escrito. Y conviene decir dónde falla: en tablas y fichas se ciñe a lo fijado, pero en prosa larga —una memoria, una oferta— el modelo todavía añade columnas y adorna celdas, y eso pasa también con las fuentes fijadas. Por eso cada apartado llega con su estado de anclaje y lo que no tiene respaldo sale marcado: para que revisar cueste minutos, no para ahorrarte firmarlo.
De dónde lee
ScriptorIA escribe sobre Talk2Doc: el mismo índice que ya contesta a tus preguntas es el que alimenta cada bloque. Por eso puede fijar cuatro documentos concretos de entre cuarenta mil, y por eso sabe decirte de cuál salió cada frase. Si ya tienes Talk2Doc, ScriptorIA escribe sobre lo que ya está dentro. Si no, se monta primero —y ese paso rinde solo.
Drive, el NAS, el SFTP del proveedor, el correo sin archivar. Talk2Doc se conecta y extrae el texto. Nada se migra y nada se copia a otro sitio.
De todo ese fondo eliges los documentos concretos que valen para este entregable. Fuera de esa lista el motor no mira, y por eso cada afirmación se puede rastrear hasta el documento del que salió.
DOCX, PDF, XLSX, JSON. El fichero que envías va limpio; el estado de anclaje y las fuentes de cada sección se consultan en el taller, que es donde revisa quien firma.
La plantilla
Es una espina de bloques tipados. Cada bloque sabe qué tiene que decir, de qué fuentes puede sacarlo y con qué motor se escribe. Y el tipo del bloque decide qué sale por el otro lado: prosa, hoja de cálculo o datos estructurados. Cambia de plantilla y mira cómo cambia el entregable —y pulsa un bloque para ver qué fuentes lo alimentan.
Las plantillas, las fuentes y los bloques de este banco son un caso construido. Lo que no es un ejemplo son los tipos, los formatos que sale cada uno y el motor que entra: eso lo decide el código de api_script.
Documentos concretos de tu repositorio, no «toda la carpeta». Fuera de esta lista, el motor no mira.
Trazabilidad
A la izquierda, cuatro frases de una memoria justificativa. La franja de color de cada una dice si está anclada, si lo está a medias o si no lo está. Y el interruptor enseña lo incómodo: lo que escribe el mismo modelo cuando le quitas las fuentes. Fíjate en la última frase.
El documento y sus fuentes son un caso construido —no hay una memoria real detrás—. La forma del identificador de cita y los tres estados de anclaje sí son los del producto. La demostración los pinta frase a frase para que se vean; en el producto el estado se anota por sección, que es la unidad que se genera.
3. Actividades realizadas y grado de cumplimiento
El estado importa más que la prosa. Conviene saber quién pinta el verde: lo declara el propio modelo sobre el borrador que acaba de escribir, así que orienta al revisor y no lo sustituye. Aun así cambia el trabajo entero. Una frase «parcial» no es un fallo, es una señal: dice que hay algo que sostiene la afirmación pero no todo, y manda a quien revisa directo a las tres frases que hay que comprobar, en vez de a las cuarenta páginas.
Tres tipos, ocho formatos
Una comparativa de ofertas no se escribe: se extrae, columna a columna, y sale en una hoja de cálculo. Un informe sí se escribe, con recuperación sobre las fuentes fijadas. Son dos motores distintos y dos juegos de formatos distintos, y el tipo se decide en la plantilla —no al final.
Secciones jerárquicas con índice propio. Recuperación sobre las fuentes fijadas de cada sección, borrador, crítica y reescritura.
DOCX · PDF · MDUna fila por documento, una columna por dato. Extracción directa sobre el texto del documento —hasta 50.000 caracteres, unas veinte páginas—, con gráficos nativos. La trazabilidad aquí es el documento, no el párrafo.
XLSX · CSVUn esquema de campos tipados que se rellena documento a documento. Sale como dato, no como texto: listo para entrar en un ERP.
JSON · JSON-LD · SVGQuince segundos
El audio es una cama ambiental: no lleva voz ni narración, y todo lo que dice el vídeo está escrito en pantalla. Por eso no lleva subtítulos —no habría nada que subtitular.
Tres oficios
Una ingeniería que responde a licitaciones, una consultora que justifica subvenciones y un fabricante que documenta lo que sale del taller. Tres documentos que no se parecen en nada y que se arman igual: eligiendo de lo que la casa ya tiene escrito. Cambian las plantillas y los repositorios; el mecanismo es el mismo.

Ingeniería · EPC
Cada licitación pide lo mismo con otras palabras: alcance, experiencia acreditada, medios y plan de calidad. Todo eso ya está en las quince ofertas anteriores. La plantilla lo recompone contra el pliego de esta, y marca lo que ninguna oferta previa cubría.
Lo que produce
sectionsMemoria técnica en DOCX con la plantilla del clientetableMatriz de cumplimiento del pliego, requisito a requisito
Consultoría · Subvenciones
La justificación se escribe con lo que el proyecto ya generó: entregables, actas, certificaciones e indicadores. El trabajo no es redactar, es cruzar. Y es exactamente donde aparecen las cifras que no cuadran —mejor antes de enviarla que después.
Lo que produce
sectionsMemoria con el índice de la convocatoriaobjectCuadro de indicadores en JSON para el gestor
Fabricante · Equipos a medida
Cada equipo se entrega con su carpeta: orden de fabricación, certificados de material, actas de ensayo y la especificación del cliente. Montarla a mano son horas de buscar PDF. La plantilla la arma y avisa de lo que falta antes de que lo note el cliente.
Lo que produce
objectFicha del equipo con sus ensayos y actassectionsDosier de calidad en PDF para el clienteSon tres perfiles compuestos, no tres clientes con nombre: preferimos decirlo a ponerte un logotipo prestado.
Esta página, por dentro
El punto del pie consulta /live y /ready cada dos minutos y pinta lo que contestan, con su latencia. Los números de aquí al lado salen de tu sesión: proveedores de IA disponibles, bibliotecas a las que tienes acceso y obras en curso. Sin sesión no hay números —y no vamos a inventarlos para rellenar el hueco.
Mientras tanto, cada convocatoria y cada licitación se vuelven a redactar desde cero con lo que alguien recuerda de la anterior. Cuéntanos qué documento te come las horas y con qué documentación se alimenta: te respondemos en menos de 24 h con una plantilla propuesta y una estimación de consumo. Sin compromiso y sin instalar nada para verlo.